jueves, 27 de diciembre de 2012

- La mujer que intento salvar a Hitler.



- Hanna Reitsch -





Hanna Reitsch, nació en Hirschberg, Silesia, Alemania, el 29 Marzo de 1912, hija de un oftalmólogo, director de un centro de salud ocular en esa ciudad. Cuando niña solía visitar la clínica con su hermano Kurt alentando a los pacientes, en especial los niños y eso despertó su interés por la profesión. Hanna era rubia, menuda y llena de vigor y llegaría a ser un símbolo de la valentía y el coraje en Alemania. Cuando algunos probadores de aviones se negaron a trabajar con los nuevos modelos a reacción, ella los increpó con la frase “si en Alemania no hay hombres, no importa: hay mujeres”, presentándose voluntaria para probar algunos de los modelos más peligrosos.

Cuando creció, sus aspiraciones fueron convertirse en doctora misionera, volando su propio avión, pero primero, debía cumplir una promesa hecha a su padre de estudiar la carrera de medicina. Al finalizar sus estudios, ya el Tratado de Versalles le había cortado las alas a Alemania vetando completamente su arma aérea, por tanto, Hanna sólo pudo tomar clases de planeadores en Grunau, convirtiéndose en una excelente aviadora de planeadores.




En 1931 era estudiante de medicina y estableció una marca de duración de vuelo sin motor, con 5h30m -que se convirtió luego en 11h30m, en el año 1933. Un año después, en 1934, estableció el record de altura para una mujer, 2800 metros. En 1936 obtuvo otro record, esta vez de distancia para planeadores, con nada menos que 305 kms, marca que volvió a batir en 1939. También en 1936, se adjudicó el record de altura para mujeres con 2800 metros.  

En 1937 cruzó los Alpes en un planeador, toda una hazaña, considerando que el primer aviador que cruzó los Alpes, fue el peruano Jorge Chavez, pero lo hizo en un avión Bleriot a motor, el 23 de setiembre de 1910. Hanna en toda su carrera, estableció más de 40 marcas mundiales de altura y velocidad, tanto con planeadores como con aviones a motor de explosión, Jet y cohete, hecho que no ha sido igualado por otra mujer en el mundo.



Cuando en la época anterior al nazismo se le prohibió participar en algunas comnpeticiones acrobáticas por ser mujer, se opuso a esta discriminación por razones de sexo con su famosa frase “confunden ustedes la aviación con un cuarto de baño”.
Con la llegada de los nazis al poder, Göring la autorizó expresamente a representar a Alemania en cualquier tipo de evento. Su adhesión al nazismo era indudable y eso, sin duda, la ayudó a superar cualquier barrera de sexo. Aunque ideológicamente el nazismo abogaba por que las mujeres se quedaran en casa, se dio la paradoja de que bajo su régimen lograsen algunas mujeres responsabilidades impensables en los años anteriores, y también en los posteriores.

Siempre estuvo presente implantando marcas y su fama se extendió, siendo solicitada para actuar en películas y también para formar parte de una expedición, que estudió el clima en Sudamérica. Hitler la hizo Capitán de Aviación Honoraria, la primera mujer en recibir tal honor.




En 1937 era una ferviente partidaria del Nacionalsocialismo y con la reinstitución de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) fue solicitada como piloto de pruebas, cargo que aceptó más que encantada, por ser llamada para servir a su país. Ella llamaba a los aviones “Guardianes de las Puertas de la Paz.”


En esos años, en que se forjó la nueva Luftwaffe, Hanna estuvo en primera fila participando en los desarrollos tecnológicos que hicieron de la aviación alemana, la fuerza más poderosa del mundo. En 1941 Hitler le otorgó la Cruz de Hierro de Segunda Clase, por el trabajo que realizó con el objeto de encontrar un método para cortar los cables y derribar los globos de barrera antiaérea británicos.


Hanna probó todos los aviones que produjo la Luftwaffe, desde los planeadores de transporte de tropas y los primeros helicópteros alemanes (Focke-Achgelis), el diminuto misil cohete Henschel Hs 293, hasta el primer avión cohete del mundo, el Me 163. En su primer vuelo con ese avión, Hanna despegó y en minuto y medio lo elevó a una velocidad de 804 km/h, con un ángulo de 65º, hasta los 9.150 metros de altura. Un record de velocidad y altura, no solo para Hanna sino para el ser humano. En uno de los vuelos de prueba del Me 163, Hanna resultó herida tras un aterrizaje forzoso y el avión quedó semidestruido. Por supuesto que Hanna no podía estar ausente en las primeras pruebas de la bomba voladora V-1 que utilizaba un motor cohete, e iba equipada con una cabina durante esas primeras pruebas.



Hanna Reitsch fue una nacionalsocialista convencida y sincera. Desde que conoció a Hitler quedó impresionada por la personalidad del Führer, en quien confió hasta el último momento. Fue sin duda alguna, una mujer de cualidades muy especiales, con dotes fuera de lo común en su condición de mujer y también en lo que respecta a la aviación. Dio muestras de gran valor durante toda su vida y en especial en 1945, cuando Alemania se encontraba agonizando. 

Hitler llamó a Berlín al General von Greim, quien en esos momentos tenía una relación amorosa con Hanna. Ambos salieron de Munich el 26 de abril de 1945, en un caza FW 190 escoltados por otros 15 aviones con la intención de abordar un helicóptero con el que cruzarían, primero las líneas americanas y luego las rusas, que ya rodeaban la capital germana. Hanna hizo el vuelo parada en la parte posterior del asiento del piloto, medio inclinada hacia adelante. 

Volaron a través de las líneas americanas, sorteando los antiaéreos y los cazas P-40. Pero, encontraron al helicóptero destrozado y abordaron un Fieseler 156, para completar el viaje. Con el frágil avión, Greim y Hanna en el asiento trasero, cruzaron el cielo berlinés en medio del fuego de la artillería soviética. Greim fue herido y Hanna piloteó el avión por encima del cuerpo del general, aterrizó en la avenida Unter der Linden y se presentó ante el Fürer para salvarlo, logrando hacerlo aterrizar casi en la puerta de la Cancillería. Luego que Greim fue condecorado y nombrado Comandante General de la Luftwaffe, en reemplazo de Göring, 
Hitler, conmovido por su valentia, le ordenó que huyera, para reunirse con el Almirante Dönitz, nombrado sucesor de Hitler. Hanna escapó en el mismo avión entre las explosiones. Sólo por orden expresa de Hitler.

Arterrizar y despègar de Berlín en aquellas fechas, y a bordo de un Fiessler Storch es provavlemente una de sus mayores hazañas como piloto, aunque ya tenía cierta experiencia en semejantes dificultades, pues había protagonizado peligrosísimas exhibicioens de vuelo a puerta cerrada, en edificios y carpas techados.
Al terminar la guerra, Hanna fue hecha prisionera, retenida durante 15 meses, sometida a intensos interrogatorios y finalmente liberada en 1946.

En 1951 escribió su autobiografía titulada ‘Mein Leben’, renombrada en las traducciones de 1954, como ‘The Sky is my Kingdom.’. Un año después, fue la única mujer que compitió en el Campeonato Internacional de Planeadores de Madrid, donde se adjudicó la Medalla de Bronce. En 1955 ganó el Campeonato de Planeadores de Alemania, también como la única competidora de sexo femenino.




En 1951 publicó su autobiografía titulada ‘Mein Leben’ (The Sky is my Kingdom.).

Después de la Segunda Guerra Mundial se prohibió a los ciudadanos alemanes el vuelo en avión, luego está prohibición se flexibilizó y se permitió el vuelo en planeador. En 1952 en una competición mundial de vuelo en planeador que se llevó a cabo en España, Hanna Reitsch logró la tercera posición (como la única mujer que participó en el evento). Desde 1954 trabajó como piloto de pruebas en Darmstadt, esta vez para la nuevamente fundada Comisión Alemana para el Fomento del Vuelo en Planeador (DVL).

Murió en 1979 a consecuencia de una dolencia cardiaca.

En la práctica, que no en la teoría política, es uno de las principales exponentes de la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres.











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